Información sobre el Pacto de Competitividad

Attac Alemania

Las élites políticas europeas están proyectando otro ataque contra la justicia social y la democracia: con el Pacto de Competitividad, como Angela Merkel lo denominó durante el Foro Económico mundial en Davos, un nuevo instrumento figura en el orden del día con el fin de imponer medidas drásticas orientadas a los recortes sociales y la liberalización. Por medio de acuerdos bilaterales con la Comisión Europea, los países de la eurozona y otros países de la UE deberían comprometerse a adoptar reformas económicas y políticas que aumenten la competitividad. Tras la entrada en vigor del pacto fiscal a principios de año, un nuevo instrumento del neoliberalismo, de aplicación en toda la eurozona, debería introducirse a través del Pacto de Competitividad (en documentos oficiales: Instrumento de Convergencia y Competitividad).

Realización y contenido de los acuerdos

En la cumbre de diciembre de 2012, el Consejo Europeo decidió las próximas medidas de reforma encaminadas hacia “una verdadera unión económica y monetaria”. De acuerdo con esta reforma, se deberían perseguir dos ideas en el marco de la política económica en la primera mitad de 2013: mecanismos para una coordinación preliminar de reformas político-económicas y acuerdos bilaterales de reforma tratados en el presente (Pacto de Competitividad).

En enero de 2013, Andrea Merkel utilizó su discurso en el Foro Económico en Davos para transmitir los conceptos que tiene el gobierno federal respecto de la formalización de los nuevos acuerdos contractuales en debate. Los estados miembro deben comprometerse cada año con las reformas en los ámbitos donde la competitividad todavía no alcance el “nivel necesario”. Los ejemplos mencionados fueron la disminución de los costes laborales y la eficiencia de la administración. Al mismo tiempo dejó en claro que la cuestión no es crear un equilibrio de competitividad dentro de la eurozona “en algún punto medio”, sino que sea orientada por “los mejores” y hacer que toda la Unión Monetaria sea más competitiva en general.

En marzo la Comisión presentó una idea para el pacto, que debería ser aprobada en la Cumbre de la UE en junio. Se ha previsto el procedimiento siguiente para la realización de los acuerdos:

  • Los gobiernos nacionales de la eurozona proponen programas de reforma para sus países basados en las recomendaciones de la Comisión Europea. Éstos deben ser aprobados después por el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros.
  • Posteriormente, cada país concluye un acuerdo sobre las reformas con la Comisión y se compromete a su ejecución.
  • Se debe instar a los estados a firmar el acuerdo y a poner en marcha las reformas por medio de un sistema de incentivos financieros.

Dado que el contenido de los acuerdos está enfocado siempre desde la perspectiva de competitividad, es obvio de qué se tratará: recortes salariales y de los derechos de los trabajadores, impuestos de sociedades más bajos y liberalización de los mercados. Los gobiernos que no estén de acuerdo con este plan se verán sometidos a una mayor presión. A más tardar durante una depresión económica, los incentivos financieros los obligarán a firmar los acuerdos, mientras que los gobiernos neoliberales se verán fortalecidos, ya que pueden en parte transferir la responsabilidad a Bruselas, cuando se trata de medidas poco populares.

El pacto no resuelve la crisis

El pacto es una continuación sistemática de la política neoliberal de crisis de los últimos años. Esta política se basa en una interpretación errónea subyacente y deliberada de la crisis, según la cual dos factores son los principales responsables del alto nivel de la deuda e inestabilidad: el derroche y la ineficacia estatales, así como la insuficiente competitividad. Sin embargo, de manera intencionada se oculta el hecho de que el nivel de la deuda ha aumentado debido al dumping fiscal de los últimos diez años y al gigantesco rescate de los bancos. Con buena razón se justifica así una política de recortes sociales y salariales, la desregulación y la transferencia de poder de los parlamentos a las instituciones de la UE. Es precisamene esta política la que se ha promovido con el pacto fiscal, el sixpack, el MEDE, etc. Con la introducción del Pacto de Competitividad se intensificará.

Los rescates de los bancos fueron el resultado de procesos excesivos y sumamente especulativos en los desregularizados mercados financieros internacionales. La consecuencia lógica sería una política de reducción del poder de los mercados financieros, a través de la regulación, los impuestos y las prohibiciones. Sin embargo, esto no es exactamente parte de la política de crisis de la UE. En cambio, los costes de la crisis se transfieren a las clases más bajas con programas de recortes. Sistemáticamente se evita reducir la deuda por medio de impuestos más altos a los especuladores de los mercados financieros desregularizados. De este modo, el pacto fiscal establece explícitamente que la consolidación tiene que efectuarse por medio de la disminución del gasto y no de aumentos de los ingresos. Es una manifestación clara de las relaciones de poder actuales en Europa.

El siguiente paso debería ser la introducción de un pacto que aumente la competitividad de la eurozona. Sin embargo, la interpretación de la crisis que hace el gobierno federal y la Troika de ECB, la UE-Comisión Europea y el FMI no tiene en cuenta que los elevados déficits actuales en los balances de los países europeos del sur son sobretodo el resultado del fervor de exportación doméstico. La base de la fuerza exportadora de Alemania se estableció en la Agenda 2010, considerada hoy día como una fórmula mágica en los círculos neoliberales. La competitividad alemana se está pagando con salarios bajos, bajos niveles de protección social e impuestos de sociedades bajos. El ganador no es, como se suele afirmar, Alemania. Los ganadores son las empresas exportadoras alemanas. El pacto pretende copiar el “Modelo alemán” en toda Europa. En vez de fijar niveles mínimos que igualen las diferencias de competitividad, se está creando un instrumento que ayude a los neoliberales a establecer las “dolorosas pero necesarias reformas”, incluso contra la voluntad de los parlamentarios y la población.

El pacto como palanca para la oposición social

El contenido de los acuerdos apenas dará sorpresas y se asemejará a la gama de reformas en los laboratorios experimentales de la Troika en Europa del sur e Irlanda. Está claro que los recortes salariales, recortes en la ley de negociaciones colectivas, en los planes de pensiones y en los sistemas de protección social determinarán el contenido de los acuerdos. Las consecuencias económicas y sociales de esta política se están aceptando de manera consciente y se deben legitimar por medio de pagos de compensación menores. Con este propósito, se debe establecer un nuevo presupuesto dentro de la eurozona.

Por ende, no es ningún secreto para las élites políticas que esta política conducirá a dislocaciones sociales. Desempleo masivo, falta de vivienda, altas tasas de suicidio y el derrumbamiento del sistema sanitario ya son una consecuencia obvia en España, Grecia y Portugal.

La falta de éxito y las consecuencias sociales de la política neoliberal de crisis se hacen cada vez más evidentes. Por lo tanto, se hace más difícil aplicarla de manera democrática. Como reacción ante esta situación, se otorga más poder a las instituciones de la UE, que no están legitimadas por elecciones y no son responsables ante ninguna población. Mientras que el ejecutivo europeo toma el timón, a los parlamentos nacionales de los Estados miembro se los margina constantemente. Este cambio del poder debilita considerablemente a la oposición contra la doctrina neoliberal. Los conflictos sociopolíticos de distribución se predeterminan a favor de las fracciones del capital. El pacto sirve como lubricante para la maquinaria de redistribución administrada por los estados.

¡Resistamos, ataquemos la hegemonía neoliberal!

Ahora es esencial luchar contra la puesta en marcha del pacto de competitividad uniendo las fuerzas. La política de crisis de la UE ha perdido legitimidad debido a su fracaso económico y la destrucción de los niveles de protección social. ¡Attac exige la renuncia inmediata de esta política! Nosotros defendemos.

  • la revocación de todas las medidas de recortes de los últimos años
  • una estricta regulacion y fiscalidad de los mercados financieros
  • que se coordinen los gravámenes sobre el capital e impuestos sobre el patrimonio a nivel europeo
  • la consiguiente democratización de la toma de decisión a todos los niveles dentro de la UE

Promovemos la resistencia a la conversión neoliberal y autoritaria de la UE. El Blockupy – días de acción en Francfort, la cumbre alternativa After Summit en Atenas y las protestas en la Cumbre de la UE de junio en Bruselas son solamente algunas de las muchas oportunidades en las que exigimos de manera ofensiva alternativas a la gestión actual de la crisis.

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